El avance de la pandemia agudiza desigualdades y una alimentación deficiente en América Latina

Convocados por el Grupo de Trabajo de Cumbres de la Organización de los Estados Americanos (OEA), representantes de organismos multilaterales analizaron los principales efectos de la crisis sanitaria mundial en la cadena agroalimentaria y las medidas aplicadas por los países para paliar las brechas que se incrementan.

En la reunión virtual, el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, expuso sobre los impactos del Covid-19 en la seguridad alimentaria, las cadenas de valor y el comercio intrarregional.

El diálogo virtual, también, permitió trazar una radiografía de la situación que enfrentan los países de América Latina y el Caribe en materia de seguridad alimentaria y las estrategias de los países para afrontar la crisis.

Otero destacó las dificultades de funcionamiento en las cadenas de suministro internacional, barreras y limitaciones al comercio internacional de mercancías, caídas y cierres de grandes compradores de productos agrícolas o alimentos, y la reducción en la demanda internacional de productos como azúcar, maíz, soja y palma.

“Estas situaciones son el caldo de cultivo perfecto para incrementar las vulnerabilidades ya existentes en materia de seguridad alimentaria y nutricional de la región”, declaró.

Otra conclusión surgida del encuentro fue la configuración de un escenario que podría incrementar no solo la dependencia de la alimentación de varias naciones hacia las importaciones, sino también el desempleo, la pobreza, el hambre y la desnutrición.

En especial, se hizo énfasis en la alta vulnerabilidad alimentaria de los países caribeños, destacando los casos de Haití y Venezuela.

Frente unido

La totalidad de los países de América Latina y el Caribe han respondido a la pandemia a través de diferentes mecanismos e instrumentos de política, en su enorme mayoría enfocados en la atención de la emergencia.

“Estas respuestas han debilitado la macroeconomía y este es un tema que hay que tener en cuenta por los impactos inflacionarios y otras consecuencias negativas que podrían surgir. En un proceso de reactivación, la agricultura es el sector económico que tiene mayores encadenamientos con el resto de la economía.”, expresó el Director General del IICA.

Otero indicó, además, que para que la agricultura tenga el papel protagónico que se requiere en el nuevo contexto post Covid-19 es indispensable que los países avancen en una nueva institucionalidad para el sector, mayor innovación y digitalización de la agricultura, además de promover la apertura y fluidez del comercio internacional, la integración regional y el fomento a los circuitos cortos y el abastecimiento doméstico.

Fabrizio Opertti, gerente del Sector de Integración y Comercio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), coincidió con Otero en que es necesario impulsar los circuitos cortos de comercialización y el comercio regional a precios asequibles.

En la reunión virtual, liderada por el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, también participaron representantes del BID, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), entre otros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *