marzo 1, 2024

Desafíos y Oportunidades: Seguridad Alimentaria en Perú ante Urbanización Acelerada

En el informe “Estado de la Seguridad Alimentaria y Nutrición en el Mundo 2023”, publicado por la FAO y otras agencias de las Naciones Unidas, se destaca la persistente crisis alimentaria a nivel global. Según el informe, entre 691 y 783 millones de personas padecieron hambre en 2022, un aumento de 122 millones respecto a 2019. Aunque hubo avances en la reducción del hambre en América Latina y Asia de 2021 a 2022, persisten preocupaciones, especialmente en Asia occidental, el Caribe y África. En el contexto latinoamericano, Perú experimenta un aumento significativo en la desnutrición, pasando del 5.9% en 2017-2019 al 7% en 2020-2022, afectando a medio millón de personas.

El acelerado proceso de urbanización en Perú emerge como un desafío clave, con el 80% de la población viviendo en ciudades en 2020 y se espera que alcance el 88%, es decir, 35 millones de personas, para 2050. Este fenómeno, uno de los más intensos en América Latina, se ha producido principalmente a través de ocupaciones informales y no planificadas del territorio. Estos cambios afectan los sistemas agroalimentarios, generando desafíos como una mayor demanda de alimentos procesados poco saludables y oportunidades, como cadenas de valor alimentarias más largas y complejas. Se destaca la importancia de garantizar el acceso a dietas saludables en medio de estos cambios, considerando tanto desafíos como oportunidades.

La urbanización, aunque presenta riesgos como el aumento de la demanda de alimentos poco saludables, también ofrece oportunidades. La expansión urbana puede generar cadenas de valor alimentarias más complejas, aumentando las actividades generadoras de ingresos, especialmente para mujeres y jóvenes. Además, los agricultores pueden tener mejor acceso a insumos y servicios agrícolas a medida que las áreas urbanas se acercan al medio rural. Sin embargo, para aprovechar estas oportunidades, se requiere un enfoque que considere la conectividad entre las zonas rurales y urbanas.

La gobernanza y las instituciones adecuadas son esenciales para coordinar inversiones coherentes más allá de los límites sectoriales y administrativos. Se resalta el papel crucial de las pequeñas y medianas empresas en los sistemas agroalimentarios, especialmente en ciudades medianas y pequeñas, así como en los pueblos.

La experiencia de Perú en la gobernanza de los sistemas agroalimentarios se destaca como un ejemplo positivo. Los municipios peruanos, incluidos Lima, Huancayo, Arequipa, Piura y Maynas, han acordado fortalecer los vínculos en el ámbito rural-urbano, abordando aspectos como la modernización de los mercados minoristas y estrategias específicas para mejorar el acceso a dietas saludables. Además, se menciona la creación del Consejo del Sistema Alimentario de Lima Metropolitana (CONSIAL) en 2020, con el objetivo de desarrollar políticas alimentarias sostenibles y resilientes. Este consejo, que incluye múltiples actores, ha promulgado ordenanzas locales para fomentar entornos alimentarios más saludables y la recuperación de alimentos no vendidos. Estos esfuerzos muestran cómo la colaboración entre diferentes actores y una gobernanza sólida son fundamentales para abordar la seguridad alimentaria en medio de la urbanización acelerada. En conclusión, la lucha contra el hambre y la promoción de la seguridad alimentaria en Perú requieren un enfoque integral que considere la complejidad de la urbanización y la conexión entre lo rural y lo urbano.