diciembre 9, 2022

Certificar campos es vital para los agricultores

Durante los últimos años, la creciente preocupación de los consumidores respecto a la calidad e inocuidad de las frutas y hortalizas que llevan a su mesa ha significado un desafío para el sector hortofrutícola. El consumidor está cada vez más interesado en conocer el entorno en el que se producen sus alimentos: condiciones productivas, cuidado medioambiental, derechos del agricultor y sus trabajadores, zonas de procedencia, etc.

Para cumplir con esta exigencia de los consumidores y garantizar la inocuidad, trazabilidad y calidad de los alimentos, el cumplimento de buenas prácticas agrícolas y laborales y el cuidado del medio ambiente, es que se han desarrollado diferentes certificaciones internacionales como Global G.A.P y adendas como GRASP, FSMA, entre otras. Estos mecanismos buscan minimizar los riesgos en la cadena de producción y asegurar que los productos lleguen al consumidor con todas las garantías.

Al respecto, Alejandro Fuentes, gerente general de Talsa Agroexport SAC, empresa dedicada a la compra, procesamiento y exportación de palta, espárrago y granada, comenta que certificar los campos es vital para los agricultores ya que genera confianza en el consumidor y representa un mayor retorno económico. A continuación, el ejecutivo detalla los beneficios de adquirir certificaciones internacionales:

Mayor productividad y competitividad de los cultivos

Las certificaciones promueven la implementación de buenas prácticas agrícolas, lo cual implica que el agricultor:

  • Deba llevar registros de todo lo que hace en su parcela (aplicación de fertilizantes, pesticidas, labores culturales, etc.)
  • Tenga una infraestructura mínima, tales como zonas de acopio, almacenes para fertilizantes y pesticidas, servicios higiénicos, entre otros.
  • Utilice una óptima calidad del agua y monitoree la calidad de sus suelos

Todo ello trae como consecuencia que el productor tenga una parcela más productiva y con frutos de mejor calidad y calibre.

En esta línea, la certificación más conocida en todo el mundo es Global G.A.P. ya que cubre registros, actividades de precosecha, gestión del suelo, manipulación y almacenamiento del fruto postcosecha.

“Las exigencias de esta normativa tienen beneficios directos en la vida del agricultor y su entorno. Por eso, en Talsa Agroexport tenemos un equipo de asesores especializados en guiar, de manera gratuita, a todos nuestros productores en la obtención de estos mecanismos, para que su cosecha cada vez más productiva y rentable. Además, también les financiamos la auditoría externa, la cual tiene un costo de más de 6,000 soles”, comenta.

Más acceso a mercados internacionales

Contar con múltiples certificaciones garantiza una mejor comercialización de los frutos, ya que asegura el acceso a más y mejores mercados y clientes en el mundo. Zonas como Europa y EE. UU. son las más exigentes en términos de calidad e inocuidad del producto. “La fruta peruana tiene el potencial para alcanzar los mejores mercados en el mundo, por eso es importante que los productores se certifiquen, especialmente los pequeños y medianos agricultores, que suelen prescindir de estos mecanismos”, asegura.

Mayor retorno económico

Además de garantizar el acceso a más y mejores mercados y clientes, la certificación aumenta el valor del producto. Las cadenas de supermercados más exigentes en el mundo están dispuestas a pagar más por la fruta de mejor calidad e inocuidad. Esto supone una mejora para el productor.

Mejor entorno socio ambiental

Finalmente, la certificación también asegura que cumplamos con ciertos estándares laborales, como el registro formal de nuestros trabajadores, cumplir con los salarios y beneficios sociales de ley, evitar el trabajo infantil, etc. Asimismo, algunas certificaciones también evalúan la interacción que tiene el productor y su parcela con su comunidad y con el medio ambiente.

La agroindustria es una de las actividades más importantes del país porque genera empleo masivo y formal. La Asociación de Gremios de Productores Agrarios del Perú (AGAP) estima que la agroindustria genera 1 millón de empleos directos e indirectos, especialmente en zonas rurales y regiones del interior, ya que es una actividad descentralizada.

Para el gerente general de Talsa Agroexport, el futuro de la agroindustria radica en una producción cada vez más eficiente, y enfocada en la calidad e inocuidad. “Hasta hace unos años, el Certificado de Lugar de Producción (CLP) que emite Senasa no era obligatorio. Hoy, ningún productor puede exportar paltas sin este documento. Lo mismo va a suceder en el futuro cercano con las certificaciones internacionales como Global G.A.P. y otras, ya que el mercado está cada vez más enfocado en la calidad e inocuidad de las frutas y hortalizas”, indica.

La certificación es una fuente de confianza para el consumidor y un aval para el productor. Además, garantiza una mejor comercialización de las frutas y hortalizas, especialmente en un escenario internacional muy cambiante.

“La tendencia del mercado es clara. Por eso, nuestra propuesta de valor como empresa va bastante más allá del acopio, trabajar en guiar a nuestros productores en la obtención de estas certificaciones, ayudarlos a formalizarse y elevar su competitividad a través de asesorías técnicas gratuitas durante todo el año. Sólo a través de un trabajo en conjunto productor-exportador, podremos posicionar al Perú como el país proveedor de frutas y hortalizas más confiable del mundo”, finaliza.

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