octubre 1, 2022

Contando la historia: El padre de la primera sembradora mecanica

La primera Revolución Industrial se desarrolló en Inglaterra a lo largo del siglo XVIII y afectó de forma más que notable a la agricultura, propiciando una serie de cambios en la estructura de la propiedad de la tierra y en la aplicación de numerosas innovaciones técnicas. Los resultados de esta revolución generaron un aumento del capital, por la mayor rentabilidad de los cultivos y de las materias primas, y también provocó un intenso movimiento migratorio del campo a las ciudades, con el que centenares de campesinos acudieron para buscar trabajo en las grandes fábricas a pesar de las pésimas condiciones laborales.

Dicho así puede parecer que la revolución fue más negativa que positiva, pero en realidad trajo muchas ventajas. Por un lado se aligeraron las tareas agrícolas, y por otro las innovaciones técnicas también hicieron más eficiente la producción de alimentos, beneficiándose toda la población.

Aún así, el germen de esta revolución estuvo en el siglo anterior con el nacimiento de la Fisiocracia, una escuela de pensamiento que atribuía a la agricultura el origen de la riqueza. Esta idea surgió como reacción al intervencionismo estatal de ideas mercantilistas, y tiene como algunos de sus nombres propios a Jean-Baptiste Colbert, ministro de Luis XIV de Francia, y a Jethro Tull, un inglés que también dio voz a estas ideas y las expandió por el resto de Europa.

Jethro Tull (1672 – 1741), el inventor de la primera sembradora de tracción animal, fue jurista y agrónomo, y estudió derecho en Londres, pero pronto abandonó la carrera legal para volver al campo. Según algunos biógrafos se dedicó a la granja familiar porque tanto su abuelo como su padre se habían desentendido de sus fincas, y Tull decidió recuperar su rendimiento. Cómo era su única fuente de ingressos, una de sus principales fijaciones fue tratar de optimizar la mano de bra para sembrar grandes extensiones de terreno. El proceso costaba mucho tiempo y se perdía homogeneidad en las siembras, cosa que influía negativamente en el riego y la recogida.

 

JETHRO3

 

En 1701 Tull decidió probar un sistema basado en una azada arrastrada por una caballería, pretendía valerse de la tracción animal para agilizar el proceso de siembra. Este proceso le permitía unir dos fases, la de remover la tierra y la de plantar la semilla. Así nació su sembradora, una herramienta que permitía, con pocos hombres, labrar y sembrar extensos campos, repartiendo además las semillas con regularidad gracias a una barrera mecánica que las distribuía en hileras, y que reducía la necesidad de escardar, es decir, de la limpieza posterior de malas hierbas.

Dentro de este sistema de siembra, Jethro Tull sostenía la importancia de pulverizar el suelo para aprovecharlo al máximo y que la humedad pudiera llegar hasta las raíces de las plantas en crecimiento. De ahí que como paso previo a la siembra se labrara la tierra, fin para el cual inventó la azada de tirada de caballos. En resumen, la máquina sembradora de Tull facilitaba el trabajo, optimizaba los recursos humanos y aprovechaba más el suelo, garantizando un crecimiento y maduración de los sembrados más homogéneo.

Bien es verdad que en sus comienzos el invento no tuvo grande éxito. El principal problema era el desconocimiento de los agricultores, porque no fue hasta casi treinta años después de su invención que Tull publicó la obra The new horse hoeing husbandry, que dio a conocer sus teorías por toda Europa. A pesar de que sus estudios teóricos se centraban más en problemas técnicos que estructurales, su nombre pasará a la historia como un pionero de la Revolución Industrial en el campo de la agricultura. Lástima que no disfrutara a penas de reconocimiento en su época y que a lo largo de su vida gastara toda su fortuna en la creación y difusión de la sembradora.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.