octubre 1, 2022

La Agroecología frente a los retos actuales

En los últimos años, los sistemas agroalimentarios[1] peruanos vienen atravesando numerosos cambios, tanto en lo relacionado a políticas y demandas de los mercados locales, como a un contexto climático imprevisible.

En lo político, los planes de acción mundial, como el Decenio de la Agricultura Familiar (2019-2028), o la toma de fuerza de movimientos sociales ecologistas, como “Viernes Por el Futuro”[2], ponen sobre la mesa la necesidad de adecuar las políticas nacionales a las nuevas necesidades de nuestra época, lo que vemos reflejado en la publicación de leyes como la Ley Marco sobre Cambio Climático y la Ley de Promoción de la Agricultura Orgánica o Ecológica.

Ello va de la mano con el incremento en la demanda de productos orgánicos, ecológicos o agroecológicos por un público consumidor cada día más sensibilizado sobre las problemáticas vinculadas al modelo agrícola actual como lo podemos observar con la popularización de las ferias y tiendas que promueven una alimentación sana y segura.

También observamos numerosos cambios como resultado de la crisis climática mundial, que impacta particularmente al Perú y específicamente al sector rural peruano. Ya sea el retroceso de los glaciares que amenaza el abastecimiento de agua, el aumento de la frecuencia e intensidad del Fenómeno El Niño o el aumento de los incendios forestales, las y los agricultores tienen que buscar medidas de adaptación y de mitigación frente a estas alteraciones en el clima (López Feldman, 2015; Vargas, 2009).

Las productoras y los productores participantes del FORMAGRO han tenido que adaptarse a esta realidad cambiante, en base a sus conocimientos previos, pero también adoptando nuevas técnicas y generando nuevos conocimientos. Vemos, en Ancash y Lima, modelos agropecuarios alternativos que ofrecen una forma innovadora de producir y consumir, integrando tanto los conocimientos ancestrales como las tecnologías modernas y redefiniendo la agricultura familiar en su totalidad.

Una de estas alternativas es la Agroecología, la cual, desde un enfoque holístico de los agroecosistemas y los sistemas alimentarios, “busca mejorar la resiliencia y la perdurabilidad de estos sistemas, promoviendo nuevas formas de considerar los modelos actuales tanto como las relaciones entre naturaleza y sociedad” (CIDSE, 2018). Abarcando con ello, dimensiones ecológicas, socio-culturales, económicas y también políticas.

Aunque todavía es común escuchar que este modelo no tiene potencial para solucionar problemáticas complejas como el cambio climático, el éxodo rural y la escasa oferta alimentaria en varias localidades del Perú, existen numerosas experiencias de productores y productoras, organizaciones y centros educativos o de investigación que nos demuestran lo contrario.[3]

FORMAGRO también ha buscado empoderar a las y los jóvenes y acompañarlos en su recorrido para la construcción de sistemas agroalimentarios más soberanos. Después de casi cinco años de trabajo, en conjunto con numerosos actores del sector rural, hoy podemos resaltar la gran creatividad de las y los jóvenes agricultores que supieron desarrollar modelos más resilientes, justos y sanos.

Las fresas de altura

Un ejemplo de esta gran capacidad innovadora es la Cooperativa Agraria Sostenible Juventud Emprendedores Santiago de Cardón, del distrito de San Luis en Ancash[4], conformada en marzo del 2019 por 16 jóvenes motivadas y motivados a demostrar que la agricultura familiar es el camino indicado para salir adelante. Su objetivo: producir fresas agroecológicas a más de 3000 metros de altura.

En la actualidad, las fresas son una de las hortalizas que recibe más aplicaciones de pesticidas, poniéndola en el primer puesto de los productos alimenticios más contaminados por productos dañinos para la salud (EWG, 2019). Los y las integrantes de la cooperativa decidieron proponer un modelo productivo muy alejado de las prácticas convencionales. Con un trabajo sostenido en colaboración con el equipo técnico de FORMAGRO, la implementación de varias prácticas agroecológicas y mucha dedicación y creatividad, lograron producir estas frutas sin causar daño a la salud de los ecosistemas ni de las personas que los integran. Es importante resaltar que no solo lograron producir fresas de calidad, sino que también consiguieron desarrollar un negocio que permite abastecer los mercados locales con productos saludables, al mismo tiempo que potenciar la economía de las familias de la zona.

Socios de la cooperativa JUVEDEC en sus parcelas de fresas. Foto: ALLPA.

Al pie de las andenerías

Otro desafío está estrechamente relacionado a la gestión del agua, recurso central en la producción agropecuaria. A 600 km al sur de la región Ancash, en Lima, encontramos otro ejemplo del potencial de la agricultura familiar para responder a los retos actuales del sector agrario peruano. En Carania, una comunidad campesina ubicada en la reserva paisajística Nor-Yauyos Cochas, grupos de productoras y productores se inspiraron de las prácticas ancestrales para construir agroecosistemas en adecuación con la preservación de los andenes. El uso de terrazas, andenes circulares y el establecimiento de sistemas complejos de siembra y cosecha de agua permitió disminuir la vulnerabilidad de los campos frente a desregulación de los ciclos hídricos naturales.

Al realizar estas tareas, las nuevas generaciones de productoras y productores trabajaron de la mano con los más experimentados, generando así un verdadero intercambio de saberes, tanto acerca de los elementos técnicos como de los aspectos culturales, junto con el uso de plantas nativas, como el quinual y el aguaymanto. Estas dinámicas, que se han ido perdiendo con la expansión de una agricultura altamente tecnificada e industrial, son centrales en la propuesta agroecológica.

Productora de Carania en su cultivo de maíz. Foto: IDMA.

Cuy contra la anemia

En uno de los países más agro biodiversos del mundo, siendo también el centro de origen de una gran variedad de tubérculos, granos, hortalizas y animales, las y los productores tienen a su alcance una riqueza increíble para ingresar a nuevos mercados, ofrecer productos de calidad y atacar el problema de la desnutrición. Esta es la misión de la empresa Creando Vida de la provincia de Cañete, la cual desarrolló un producto para reducir la incidencia de anemia por deficiencia de hierro, la cual está afectando a millones de niños y madres a cada año en el Perú (Colegio Médico del Perú, 2018). Con un producto hecho a base de cuy deshidratado, la empresa no solamente valora el patrimonio alimentario del Perú, sino que también aprovecha de las tecnologías modernas para ofrecer un alimento tradicional en una nueva forma, y hace una propuesta para atacarse a un desafío contemporáneo desde el mismo ámbito rural.

Estos ejemplos representan una pequeña muestra de los emprendimientos que fueron creados o fortalecidos en el marco del proyecto FORMAGRO y que nos demuestran que la agricultura familiar y la agroecología tiene diversas propuestas para responder a los nuevos retos de nuestra época, pero manteniendo una identidad cultural que permite a estos productos y estas productoras destacarse en los mercados locales y regionales.

A pesar de ello, persisten muchas barreras que limitan los avances que se realizan desde el campo, ya sea la falta de respaldo político, el acceso reducido al crédito, particularmente en el caso de las mujeres, o a espacios de comercialización. El trabajo en colaboración con las y los productores, las organizaciones de la sociedad civil, los centros de investigación y las autoridades es fundamental para seguir promoviendo este modelo que nos permitirá ofrecer un futuro más digno a numerosas familias, una salud mejorada tanto para los ecosistemas como para las personas, y un sistema agroalimentario más soberano y sostenible.


[1] Un sistema agroalimentario se define como “la forma en que las personas se organizan para obtener y para consumir sus alimentos. Esto comprende el conjunto de actividades que tienen lugar en la función alimentación en una sociedad dada, desde las semillas vegetales o animales hasta el plato o vaso del consumidor” (F. Ceña Delgado, 2010. L. Malassis, 1996).

[2] Movimiento internacional iniciado por la activista Greta Thunberg

[3] Como sabemos, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) reconoce que impulsar la agricultura familiar y la agroecología son prioridades para lograr un desarrollo sostenible y asegurar la seguridad alimentaria de todos y todas (FAO, 2019).

[4] Es uno de los 3 distritos de la provincia de Carlos Fermín Fitzcarrald, en la región Ancash, ubicada a un poco más de 3 horas de Huaraz, la capital de la región.

Bibliografía

Ceña Delgado, F. (2010). El Sistema Alimentario. I Jornadas del Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario, Universidad de Córdoba, pp. 39-41.

CIDSE. (2018). Los Principios de la Agroecología: Hacia Sistemas Alimentarios Justos, Resilientes y Sostenibles. Bruselas, Bélgica, 11pp.

Colegio Médico del Perú. (2018). La anemia en el Perú, ¿Qué hacer? Reporte de Políticas de Salud.

Environmental Working Group (EWG). (2019)EWG’s 2019 Shopper’s Guide to Pesticides in Produce. En linea. https://www.ewg.org/foodnews/summary.php.

FAO. (2019). Comienza el Decenio de la Agricultura Familiar. En línea. http://www.fao.org/americas/noticias/ver/es/c/1196035/.

López Feldman, A.J. (2015). Cambio climático y actividades agropecuarias en América Latina. CEPAL y EuroClima. 76 pp.

Malassis, L. (1996). Las tres edades de lo alimentario. Agroalimentaria: Revista del Centro de Investigaciones Agroalimentarias de la Universidad de los Andes, Venezuela. Vol. 2, Núm. 2. 

Vargas, P. (2009). El Cambio Climático y Sus Efectos en el Perú. Serie de documentos de trabajo, Banco Central de Reserva del Perú. 59 pp.

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