septiembre 25, 2022

María del Rosario Mucha, fundadora de Café Bambú: “Hay que promover más el consumo del café peruano”

Las ideas aparecen en lugares inesperados. Quizás mientras caminamos, conversamos o leemos. En el caso de María del Rosario Mucha, una gran idea se le apareció en un grano de café, un pedazo de bambú y una comunidad nativa de Oxapampa. Ella es agrónoma de profesión y en 2013 inició un negocio cafetalero. Aunque las cosas no le salieron como lo esperaba, no desistió de su sueño de tener su propio negocio. Recordando una historia que le contaron sobre que el bambú no crece en su primer año, sino después de cuatro porque necesita plantar buenas raíces, se inspiró en que se debe aprender de los errores, fortalecerse y seguir adelante. Fue así, que creó su propia marca hace dos años: Café Bambú.

Los granos de calidad que produce, le han valido reconocimientos a este emprendimiento de Oxapampa que se caracteriza también por promover la cultura de los Yanesha, comunidad nativa con la que trabaja y que en noviembre próximo cumplirá 2,521 años de existencia. Su arte es presentado en los envases de Café Bambú en iconografías talladas de wamprat (piel de tigre), oñet (olas de río), amachenkat anoseta’tareth (casitas de bambú). Y hoy, a propósito del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, conversamos con María del Rosario sobre los yanesha y sobre el buen café.

¿Cómo así fue que decidió trabajar con los yaneshas?

Nuestra parcela de café está dentro del territorio de esta comunidad nativa. Cuando empezamos con nuestra producción, entramos más a su cultura, aprendimos de su riqueza. Nosotros, con mi esposo, somos oxapampinos y no sabíamos mucho de ellos. Pero ahora que trabajamos juntos, nos sentimos parte de su comunidad, por lo que también promovemos su iconografía y cosmovisión.

Cuéntanos un poco de la cosmovisión yanesha.

Son personas vinculadas a la tierra y las plantas. Las destinan para uso medicinal espiritual: para tratar el cuerpo y los pensamientos. Los yaneshas están mayormente en Pasco, y venían a Oxapampa para hacer sus adoraciones y cultos porque la consideraban una pampa sagrada. Llegaban recitando cánticos y dejaban ofrendas con bebidas, como el masato.

¿Qué caracteriza a esta comunidad?

Son una población mística, pacífica, no son guerreros como los ashaninkas. Sus cantos y bailes son muy suaves y calmados porque se dedican a la adoración.

¿Qué es lo que más has aprendido de los yaneshas?

Justo eso, su forma pacífica y tranquila de vivir. Ellos son despreocupados a comparación del exterior, fuera de la selva, donde están más preocupados en pagar mil cosas para poder vivir dentro del sistema. Los yanesha se dedican más al campo, a su hogar que es un paraíso verde.

Esa es una visión de vida que perdemos especialmente en la ciudad, ¿cierto?

Sí, es justo algo que he notado de ese ritmo, que uno está más preocupado, deja de comer y dormir para buscar avanzar en sus objetivos. Por eso ha sido bonito aprender esa filosofía, de valorar nuestro bienestar, tranquilidad, no avanzar a motor acelerado. De lo contrario, solo maltratamos nuestra vida, cuerpo y sueños.

¿Y cómo ha aplicado esta filosofía en su emprendimiento?

Antes recuerdo que también viví a motor acelerado. Y dejaba cosas de lado como a mi hijo, mi familia. Pero lo aprendido de los yanesha nos ha dado sabiduría para ver con ojos diferentes las cosas. Agradecer lo que tenemos y seguir avanzando.

¿Y qué la motiva a usted a seguir adelante?

Mi familia. Y me gustaría tener un lugar consolidado de nuestro negocio, así como también nuestra propia tostaduría.

¿Por qué los peruanos debemos sentirnos orgullosos del café de Oxapampa?

Parto por el hecho de que Oxapampa es considerado una reserva de biósfera. Aquí existe una gran cantidad de especies en flora y fauna. Ahora, nuestros cafetales son una zona muy fría porque es una zona montañosa. El agua se produce en las partes altas, y es captada por las plantas epifitas. Por ello, los mismos productores de café de Villa Rica dicen que Oxapampa tiene el clima ideal para el café por su altitud, humedad y los suelos ricos que posee. Acá los cafetales necesitan sombras y tenemos árboles nativos que las hacen como el pacae. Todo esto ocasiona que haya como un bosquecito con orquídeas. Vienen monos y colibríes, y hacen bonito este lugar.

Es como un pequeño paraíso para trabajar, ¿no?

¿No se escuchan las aves? (Suena su canto). Estamos en un sector que se llama Colpa, que es un bebedero de agua, es decir, su calidad es buena. Hay caracolitos, cangrejitos. Es un buen indicador de que la zona es saludable.

¿Y cómo es un buen café para usted? ¿Y cómo es el que produce usted?

El café se debe consumir sin azúcar. Y es muy bueno y recomendable porque tiene bastantes antioxidantes. Y el que producimos con Café Bambú tiene granos de montaña. Como es un café de altura, los frutos permanecen más tiempo en la planta madre, por lo que es más dulce, capta más agua y como resultado, nos da una buena calidad.

Considerando el 2013, cuando empezó su interés en el café, ¿cree que ha cambiado la cultura cafetera en el país?

Sí, y ha sido como un trabajo de hormiga a nivel nacional porque la mayoría de personas que trabajan en el campo con el café son adultos. Pero los que más se han involucrado y especializado, son sus hijos que son más soñadores, al punto que cogen esa pasión  por el café y se han vuelto catadores, baristas y han creado su propia marca. Ahora existen alrededor de 100 mil familias que dependen de este grano y hay mayor motivación de promoverlo. También hay iniciativas del Estado en ese sentido. Pese a ello, la cultura cafetalera sigue siendo débil por lo que hay promover más el consumo del café peruano.

DATOS:

– “Soy María del Rosario Mucha. Tengo 32 años, soy agrónoma, catadora de café y artesana. Trabajo con mi esposo Kristhian Machuca, en Café Bambú, un negocio que ha podido salir adelante por un crédito que obtuve de Financiera Confianza y el trabajo con la comunidad nativa yanesha. Nuestros productos han sido reconocidos por la Municipalidad de Oxapampa y Produce”.

– “En Café Bambú tenemos varios objetivos, entre ellos, revalorar la cultura tradicional del café, la cultura yanesha y promover el consumo de los granos producidos en el país. Por eso también hemos creado una cafetera peruana tradicional hecha con bambú y un colador de tela. Son como las cafeteras de media de las abuelitas”.

– “En Lima, nuestros productos pueden ser adquiridos en la tienda 24 Tierras (Av. 28 de julio 465, tienda 7, Miraflores)”.

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