En qué consiste el “síndrome de los pollitos blancos” y cómo afecta a la producción avícola -
enero 15, 2021

En qué consiste el “síndrome de los pollitos blancos” y cómo afecta a la producción avícola

El síndrome de los pollitos blancos es un fenómeno relativamente nuevo en la industria avícola y es causado por un astrovirus: virus de ARN pequeños, redondos, sin envoltura.

Comúnmente, se asocian a casos de gastroenteritis en diversas especies animales y son moderadamente resistentes a numerosos agentes físicos y químicos. A su vez, se los menciona junto a otros virus como el de la nefritis aviar (ANV) o el el síndrome de enteritis-mortalidad en el pavipollo (PEMS) entre otros.

En el 2004 se reportó el primer caso del que se tiene conocimiento, pero en ese momento no se sabía acerca de la etiología de la enfermedad.

En la conferencia de la World Poultry Veterinary Association (WVPA) de 2013, la doctora Victoria Smyth (Instituto de Agroalimentación y Biociencias, Laboratorio de Stormont, Belfast, Reino Unido) diagnosticó que esta enfermedad estaba asociada a un astrovirus del pollo (CAstV). A partir de esta comunicación inicial, se realizaron numerosos trabajos alrededor del mundo que relacionaron al síndrome con el CAstV.

Al examinar varios casos clínicos de esta patología, la doctora en conjunto con otros expertos observaron algunas tendencias que parecen ser relativamente constantes.

¿Cuáles son los efectos en las distintas categorías?

REPRODUCTORAS

En estas parvadas, el impacto del patógeno es mínimo o casi inexistente. Tanto en la experiencia que registró la doctora como también en un grupo de 10 parvadas de reproductoras afectadas, la mayoría llegaban a su pico de producción y estaban en un rango de edad entre las 28 y 40 semanas de vida.

Algunas de estas sufrieron una leve caída en la producción (del 4 al 10%). Una de estas parvadas tuvo una caída del 20% en la producción, pero existieron también circunstancias atenuantes como lo fue un problema en la disponibilidad de agua lo que pudo ser la causa de esta caída severa de la producción.

Aparte de una leve caída en la producción, no se hallaron reportes de problemas graves en parvadas de reproductoras.

POLLOS

La progenie de las parvadas de reproductoras expuestas al astrovirus es la que manifiesta los signos clínicos del síndrome de los pollitos blancos.

Lo primero que notaron fue una dramática caída en la eclosión de los huevos fértiles (entre el 7 y el 40%). Muchos de los pollitos que eclosionaron eran pequeños y tenían un característico plumaje blanco.

EVALUACIÓN POST MORTEM

Durante la evaluación post mortem de los pollitos afectados, se pudo observar como el hígado mostraba manchas de bilis, e incluso a veces presentó un patrón de necrosis en forma de mosaico.

A su vez, se encontró lo que parecía ser corazones flácidos, bazos ligeramente agrandados y, a veces, la acumulación de uratos en los riñones e inflamación.

Cuando el síndrome se detectó de manera temprana, el examen de los huevos sin eclosionar reveló mortalidad de embriones entre los 9 y 12 días de desarrollo. Bajo condiciones normales, esta es una edad en la que se observa muy poca mortalidad embrionaria.

Las lesiones observadas en estos embriones eran idénticas a las observadas en los pollitos blancos nacidos:

  • Lesiones hepáticas como las descritas anteriormente
  • Algunos corazones flácidos
  • Esplenomegalia (bazos agrandados)
  • Posibles lesiones renales
OTRAS CARACTERÍSTICAS
  • Los brotes clínicos son relativamente pocos y esporádicos.
  • Tiene una duración de 2 a 3 semanas antes de desaparecer por completo y no posee tendencia a repetirse en la progenie de la misma parvada de reproductoras.
  • No existe ninguna vacuna comercialmente disponible para este síndrome a pesar de que la información sugiere que la administración de una vacuna en reproductoras jóvenes (previa a su exposición al virus), y antes del inicio de la fase reproductiva (para estimular la producción de anticuerpos).
  • El mayor riesgo de tener problemas causados por el CAstV es cuando se tienen granjas nuevas, aisladas y con altos niveles de bioseguridad.

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