septiembre 25, 2022

La FAO presenta un conjunto de herramientas para formular políticas inteligentes frente al COVID-19

Imagine un espacio virtual donde consultar qué están haciendo en todo el mundo los responsables de la toma de decisiones para responder y mitigar el impacto de la pandemia de COVID-19en sus países. Una biblioteca global que ofrezca información detallada sobre cómo diferentes países, con diferentes entornos sociales y fiscales y variados patrimonios agrícolas, tratan de mantener sus cadenas de suministro operativas en medio de las perturbaciones causadas por las restricciones a los viajes y otras de tipo sanitario.  

Ese espacio ya está disponible y es accesible de forma gratuita.  

La FAO ha establecido algunos principios generales -evitar las prohibiciones de exportación de alimentos, reforzar los programas de protección social para los más vulnerables- cuya adopción puede contribuir a mantener operativas las cadenas vitales de suministro de alimentos y de valor en medio de restricciones al transporte y de carácter sanitario. Sin embargo, sobre el terreno cada país es diferente, con contextos sociales y fiscales particulares, así como diferentes producciones agrícolas. Por tanto, las políticas a menudo deben adaptarse para garantizar la seguridad alimentaria de toda la población.  

La India, por ejemplo, está poniendo en marcha programas informáticos para comercializar sus cosechas de productos alimenticios que se guardan en almacenes, reduciendo los riesgos de congestión en los mercados mayoristas donde los agricultores venden sus productos. Polonia ofrece préstamos subvencionados para mantener en funcionamiento las instalaciones de elaboración de alimentos. Sudán del Sur permite que los restaurantes ofrezcan servicio de comida para llevar. La Federación de Rusia, donde las medidas de confinamiento comenzaron este mes (abril), está agilizando el pago de prestaciones a los hogares de bajos ingresos con hijos. 

«No hay una solución única que valga para todos, pero existen numerosas iniciativas para inspirar políticas adaptables que pueden acelerarse y ponerse en práctica para ayudar a la gente», dice el Economista Jefe de la FAO Máximo Torero. «Las mejores prácticas -añade- varían según cada caso, y pueden ayudar a los países a elaborar políticas más inteligentes y a anticiparse a los desafíos venideros».  

Para facilitar a todos los Estados miembros la consideración de sus opciones, la FAO cuenta con su base de datos de análisis de decisiones de políticas alimentarias y agrícolas (FAPDA, por sus siglas en inglés), recientemente renovada. Esta herramienta es una plataforma fácil de usar para que los países compartan lo que están haciendo y puedan buscar rápidamente las ideas de sus contrapartes.  

«Estamos en una emergencia y el tiempo es esencial», dice Torero. «Esta herramienta ya está en marcha». 

La FAPDA se creó para recopilar las decisiones de los países en materia de políticas de seguridad alimentaria a raíz de las crisis mundiales de los precios alimentarios de 2008. En vísperas de la pandemia de COVID-19, la base de datos ofrecía más de 10 000 decisiones de políticas y 2 000 marcos normativos nacionales de 100 países. Posteriormente, la FAO decidió modificar esta nutrida base de datos para albergar también una nueva sección en la que se encuentran las decisiones oficiales que se están adoptando actualmente en todo el mundo para mitigar los efectos de la pandemia en los sistemas alimentarios y agrícolas.

Éstas varían desde el plan de transferencia de efectivo de 6 billones de yenes del Japón hasta la creación en Sri Lanka de una línea atención telefónica para los nuevos problemas a los que se enfrentan los cultivadores y exportadores de té y coco.  

Para añadir valor y rapidez a sus usuarios, la herramienta de libre acceso puede consultarse de diversas maneras: por país, cronología y producto básico; por objetivos -consumidores, productores o comerciantes- y por temas, como la nutrición, los impuestos o la gestión de los recursos naturales. También se indica la fecha y la situación jurídica en la que se encuentran las diversas medidas, y ofrece un módulo de fácil utilización para presentar nuevas medidas normativas, que se añadirá a la base de datos tras su validación por el equipo de la FAPDA.  

Mayor amplitud y profundidad 

Las políticas apropiadas para reforzar los sistemas alimentarios durante la pandemia de COVID-19 varían en función de las circunstancias. Algunos países importan la mayor parte de sus alimentos, mientras que otros importan algunos productos y exportan otros, lo que significa que el comercio sigue siendo muy importante. Las capacidades estatales y fiscales son muy diversas, al igual que los patrones sociales, como la densidad de población, la urbanización y el acceso al saneamiento, la educación y las tecnologías digitales. 

Sin embargo, la experiencia acumulada por la FAO, a partir de su participación en proyectos agrícolas, de desarrollo rural y de socorro humanitario en muchos países a lo largo de decenios, permite hacer algunas reflexiones. Así pues, para complementar el FAPDA, la FAO ha impulsado otra plataforma de políticas para analizar experiencias pasadas en lo que respecta a sus posibles ventajas e inconvenientes en el esfuerzo por mantener operativos los sistemas alimentarios y agrícolas durante esta crisis.  

Mantener las cadenas de valor alimentarias para garantizar la seguridad alimentaria en medio de una pandemia que a menudo requiere duras restricciones al movimiento de personas plantea una serie de cuestiones relacionadas con las instituciones existentes, como los programas de alimentación escolar y la garantía de que los pequeños agricultores puedan vender su producción para salvaguardar sus propios medios de vida y mejorar los de los demás, ya sean pequeños campesinos en los países en desarrollo o los actores de los mercados agrícolas en las naciones más industrializadas. 

«Nuestro objetivo es que todos los responsables de la toma de decisiones, tanto del sector público como del privado, puedan pasar de las propuestas y diagnósticos a soluciones de carácter normativo y basadas en evidencias», explica Lorenzo Bellù, Economista superior de la FAO que, además de dirigir la FAPDA, colabora con la plataforma de políticas. «Hay muchas contrapartidas que considerar -añade- pero este instrumento puede ayudar a los países a actuar con prudencia y contribuir a agilizar el establecimiento de marcos normativos integrales e inclusivos». 

Esta plataforma se actualiza constantemente para ofrecer una compilación consultable de prácticas normativas en más de 130 países que todos los Estados miembros pueden utilizar para fundamentar su toma de decisiones y ofrecer hoy su respuesta. Está estructurada en seis áreas temáticas: Emergencias, Nutrición, Comercio, Protección Social, Desarrollo y transformación, e Incentivos y desincentivos. La navegación está disponible en varios idiomas y se cuenta con la ayuda de un mapa, así como de una función de búsqueda de texto. 

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