marzo 3, 2024

ONU en Perú: Respuesta Coordinada ante El Niño y Desastres Naturales

En Perú, la filial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desempeña un papel crucial en apoyar al Estado frente a posibles fenómenos de El Niño. Sus actividades incluyen el monitoreo de riesgos, asistencia técnica y la planificación de respuestas conjuntas. Colaborando con agencias, fondos y programas de la ONU, se enfocan en el monitoreo de indicadores hidrometeorológicos y humanitarios, así como en la atención a la inseguridad alimentaria. La asistencia se extiende a la elaboración y revisión de documentos normativos y técnicos, fortaleciendo capacidades en sectores clave. Además, se brinda ayuda humanitaria a las poblaciones más vulnerables en coordinación con las autoridades nacionales y subnacionales.

En un esfuerzo por mitigar los impactos de eventos climáticos, el coordinador residente en Perú de la ONU, Igor Garafulic, lideró proyectos humanitarios de cierre en las regiones de Piura y Lambayeque. Se implementaron iniciativas en colaboración con seis entidades del Sistema de las Naciones Unidas para ayudar a aproximadamente un cuarto de millón de personas afectadas por lluvias e inundaciones. El Fondo Central de Emergencias de las Naciones Unidas desembolsó siete millones de dólares para este propósito, y se realizaron reuniones con los gobiernos regionales de Lambayeque y Piura.

Además, otras agencias de la ONU como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo de Población de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) llevaron a cabo acciones específicas. La FAO brindó asistencia a agricultores, el Fondo de Población estableció espacios seguros para mujeres y niñas, y UNICEF movilizó fondos para garantizar los derechos de la niñez. La Organización Internacional para las Migraciones también desempeñó un papel crucial al proporcionar ayuda a más de 21,000 personas con diversos kits esenciales. Este esfuerzo conjunto destaca la importancia de la colaboración internacional para fortalecer la preparación y construir resiliencia frente a eventos climáticos extremos.