La tensión geopolítica en Medio Oriente vuelve a poner en alerta a los mercados agrícolas globales. El riesgo de interrupciones energéticas y logísticas en una de las zonas clave del comercio mundial ya está elevando los costos de fertilizantes, un insumo esencial para la producción de alimentos. En el Perú, donde el agro depende casi por completo de insumos importados, el alza de precios revive el recuerdo de la crisis de fertilizantes de 2022, cuando la urea llegó a triplicar su valor y obligó al Estado a intervenir para evitar un impacto mayor en el sector agrícola.
En las últimas semanas, los precios internacionales de fertilizantes ya comenzaron a reaccionar al conflicto. Según Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), la urea —uno de los insumos más utilizados en el país— ha subido más de 20% en pocas semanas.
“En algunos mercados la cotización ha alcanzado alrededor de los US$590 por tonelada, lo que implica un incremento de más de US$100 en aproximadamente dos semanas”
La tensión geopolítica en Medio Oriente vuelve a poner en alerta a los mercados agrícolas globales. (Foto: Pexels)
Amaro precisó que este repunte responde principalmente al encarecimiento del petróleo y del gas natural, insumos clave en la producción de fertilizantes, así como al riesgo logístico en rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz, una de las principales salidas marítimas del Golfo Pérsico.
Sin embargo, Amaro aclaró que el escenario aún está lejos del vivido en 2022, cuando la guerra entre Rusia y Ucrania provocó alzas de hasta 300% en los fertilizantes y una disrupción severa en el comercio global.
“Hoy existe presión alcista y volatilidad, pero todavía no hay una crisis global de fertilizantes como la que se produjo tras la invasión rusa a Ucrania.
El Perú es particularmente vulnerable a este tipo de shocks internacionales debido a su fuerte dependencia de fertilizantes importados. Solo en 2025 el país importó alrededor de 900 mil toneladas de estos insumos. Además, el suministro está concentrado en pocos países: más del 40% proviene de Rusia, más del 20% de China y cerca del 15% de Estados Unidos.
La dependencia es aún mayor en el caso de la urea – utilizado para estimular el crecimiento rápido y que se aplica para cultivos como el maíz, arroz, caña y frutales – representa aproximadamente 43% de los fertilizantes utilizados en el país.
“Cuando los precios internacionales suben, el impacto se transmite casi de inmediato a los costos de producción agrícola”, explicó Amaro.
La tensión geopolítica en Medio Oriente vuelve a poner en alerta a los mercados agrícolas globales. (Fuentes: Andina)
Fletes y energía presionan los precios
El encarecimiento del transporte marítimo también está empezando a trasladarse a los precios locales. Mario Salazar, presidente del Comité de Agroindustrias, Alimentos y Bebidas de ADEX, señaló que varios fertilizantes ya registran incrementos recientes.
“El nitrato de potasio ha subido alrededor de 21%, el sulfato de potasio cerca de 10% y el hidrato de amonio alrededor de 6%. En promedio estamos hablando de incrementos cercanos al 10%”, detalló.
Según explicó, el primer factor detrás del aumento es el encarecimiento del transporte internacional, impulsado por el mayor precio del petróleo.
“El costo del flete ya ha subido cerca de 10% y ese incremento se traslada rápidamente a los fertilizantes que están ingresando al país”
De mantenerse los precios elevados durante varios meses, el impacto podría trasladarse gradualmente a la producción agrícola y eventualmente a los precios de los alimentos.
La tensión geopolítica en Medio Oriente vuelve a poner en alerta a los mercados agrícolas globales.
Marco Vinelli, director de la Maestría en Administración de Agronegocios de ESAN, explicó que los fertilizantes están estrechamente ligados a la industria energética.
“Gran parte de estos insumos dependen directa o indirectamente del petróleo. Si sube el precio del petróleo, también lo hacen los costos de producción, transporte y logística”
En el caso del Perú, el traslado de precios suele ser relativamente rápido. “Cuando suben los precios internacionales, ese incremento puede reflejarse en el mercado local en un periodo de dos semanas a un mes, dependiendo de los inventarios disponibles”
Los cultivos más sensibles a estos aumentos suelen ser aquellos con mayor uso de fertilizantes, como arroz, maíz y papa, además de varios productos de agroexportación.
Agricultura familiar, la más vulnerable
El impacto también podría sentirse con mayor fuerza en la agricultura familiar. Para Luis Cruz Cuadros, gerente de la Convención Nacional del Agro Peruano (Conveagro), los fertilizantes representan entre el 12% y el 27% de la estructura de costos en muchos cultivos.
“Al subir los fertilizantes inevitablemente se incrementarán los precios de los alimentos agropecuarios que consumimos”, advirtió.
Recordó que durante la crisis de 2022 una bolsa de urea de 50 kilos pasó de S/70 a S/360, lo que obligó al gobierno a implementar el denominado Fertibono para mitigar el impacto en los productores.
Si el conflicto se estabiliza y el precio del petróleo se modera, la presión sobre los fertilizantes podría reducirse. Sin embargo, explican que el riesgo aumenta si se prolonga la tensión geopolítica o se interrumpen rutas clave de comercio energético.
“Si las tensiones continúan y el petróleo se mantiene en niveles elevados, es probable que veamos una tendencia al alza en los costos agrícolas durante varias campañas”
Mientras tanto, los especialistas consultados aseguran que el sector agroexportador ya ha empezado a aplicar medidas preventivas, como asegurar contratos de abastecimiento, diversificar proveedores y optimizar el uso de fertilizantes para reducir el impacto de la volatilidad internacional. «Diario El Comercio. Todos los derechos reservados.»








