22 de octubre de 2026

¿Puede el agro peruano mantener su crecimiento con menos agua?

Puede el agro peruano mantener su crecimiento con menos agua

El crecimiento del agro peruano exige mejorar la productividad sin elevar de forma proporcional el consumo de agua. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la agricultura concentra el 72 % de las extracciones mundiales de agua dulce. Ello refuerza la importancia de incorporar tecnologías de riego eficiente y estrategias de gestión hídrica en los agronegocios para sostener la producción y fortalecer la competitividad.

¿Cómo afecta la disponibilidad hídrica a las decisiones productivas y de inversión? 

La disponibilidad de agua condiciona la planificación agrícola, los costos operativos y la rentabilidad de los cultivos. La escasez obliga a revisar las decisiones productivas, priorizar variedades resistentes a la sequía y ajustar los calendarios agrícolas según las condiciones hídricas de cada zona productora.

La eficiencia hídrica también influye en la competitividad del agro peruano. → La eficiencia hídrica también influye en la competitividad del sector. La adopción de sistemas de riego por goteo, sensores y herramientas digitales optimiza el uso del agua, reduce desperdicios y controla los costos. Estas tecnologías requieren inversiones cuya viabilidad depende de los recursos disponibles y los beneficios esperados.

A largo plazo, la seguridad hídrica determina la ubicación y expansión de proyectos agrícolas. En ese sentido, cuando se genera incertidumbre sobre el suministro, los costos de financiamiento aumentan y los recursos pueden desviarse hacia la infraestructura de almacenamiento. Por ello, evaluar los riesgos hídricos resulta esencial para sostener la rentabilidad y orientar nuevas inversiones.

¿Qué tecnologías permiten producir más con menos agua?

Entre las tecnologías más relevantes frente a la escasez hídrica, destacan:

  • Riego por goteo automatizado. Suministra agua de forma directa a las raíces y reduce las pérdidas por evaporación. 
  • Sensores de humedad del suelo. Miden la humedad disponible y permiten determinar cuándo y cuánto regar. 
  • Monitoreo digital del riego. Permite supervisar el consumo de agua, detectar fugas y ajustar la distribución del recurso. 
  • Sistemas de captación y almacenamiento. Permiten acumular agua para periodos secos y reducen la evaporación.
  • Reutilización y tratamiento. Los sistemas de filtración y las plantas de tratamiento aseguran la recuperación del recurso hídrico para usos agrícolas. 
  • Estaciones meteorológicas digitales. Permiten estimar la demanda atmosférica de agua y, combinada con información del cultivo y del suelo, mejorar la programación del riego.

¿Cómo incorporar el riesgo hídrico al planeamiento de un agronegocio?

La gestión del riesgo hídrico comienza con un diagnóstico de la disponibilidad de agua, la variabilidad climática y las condiciones de acceso al recurso. Esta evaluación permite identificar vulnerabilidades, seleccionar cultivos adecuados y planificar prácticas agrícolas que reduzcan pérdidas y mejoren la resiliencia productiva.

El planeamiento también debe contemplar inversiones en riego tecnificado, reservorios y sistemas de monitoreo digital. Asimismo, proyectar escenarios financieros de abundancia y escasez permite anticipar costos, establecer reservas de capital y evaluar seguros climáticos. De esta manera, el agronegocio protege su rentabilidad y sostiene sus operaciones frente a la incertidumbre hídrica.

La gestión eficiente del agua es fundamental para proteger la rentabilidad, fortalecer la resiliencia y garantizar la sostenibilidad del sector.

Fuente William Alberto Arteaga Donayre – ESAN

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