Detrás de la exitosa industria azucarera en el valle Chicama, en la provincia liberteña de Ascope, hay una historia de sacrificio, dolor y angustia protagonizada por hombres humildes, rebeldes ante la necesidad y la pobreza, quienes se adentran en los campos de cultivo bajo el sol abrasador para darle sostén a esta cadena productiva que genera millones de soles.
El destacado fotoperiodista Randy Reyes Sánchez es consciente de ese sacrificio que muchos hombres hacen por unos cuantos soles. lo ha visto al pasar por los campos de cultivo en el anexo de Cartavio, en el distrito de Santiago de Cao, así como en el distrito de Casa Grande, ambos en la provincia de Ascope.
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Para darle visibilidad a esta realidad oculta entre las plantas de caña de azúcar, Reyes Sánchez ha impulsado un proyecto de largo aliento denominado “El lado amargo del azúcar: la otra cara de lo dulce que hay en tu mesa”, a fin de documentar esta faena, donde combinará crónica visual y testimonio directo de los propios trabajadores.
“El lado amargo del azúcar lo hago y desarrollo como un trabajo de largo aliento, para visibilizar la realidad oculta detrás de la industria azucarera, quienes sostienen con su trabajo extremo una cadena productiva que rara vez reconoce su sacrificio.”, manifestó Randy en diálogo con la Agencia Andina.
El comunicador alerta que su trabajo ya está generando incomodidad en el grupo empresarial que opera en la zona; sin embargo, asegura que lo hace con la convicción de generar conciencia social, abrir debate sobre las condiciones laborales en el sector agrícola y contribuir a una mirada más humana y crítica sobre el consumo cotidiano
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Randy Reyes Sánchez se dedica al fotoperiodismo desde el 2017. Se ha formado en prestigiosas escuelas de fotografía en el país. En el 2019 ganó el Premio Periodismo de Derechos Humanos, el 2020 publicó en España el libro Mirando con Calma, mientras que en el 2022 publicó Bodies of Memory and Grace, en Suiza.








