En un país que ha debido aprender a convivir con amenazas naturales recurrentes, los episodios de heladas y friaje dejaron, año tras año, una huella dolorosa en la agricultura y la ganadería, principalmente en zonas andinas. Las bajas temperaturas deterioran pastos y cultivos, diezman el ganado y golpean con más fuerza a quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Esta realidad exige respuestas oportunas y sostenidas desde el Estado, como parte de una política pública de largo aliento.
“Proteger al productor es, en suma, proteger el agro; y resguardar el agro significa cuidar la alimentación y el futuro del país.”
En ese contexto, la puesta en marcha del Plan Multisectorial ante Heladas y Friaje 2026, por parte del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, refleja el esfuerzo por consolidar un enfoque preventivo y coordinado frente a riesgos climáticos. Más que una respuesta posterior al daño, propone una intervención anticipada orientada a proteger a 2 millones 232,420 cabezas de ganado en las zonas andinas de 16 regiones, en beneficio directo de 43,000 familias. La incorporación de criterios de planificación técnica y logística aporta un componente necesario para avanzar hacia una gestión del riesgo más previsible.
La ejecución, a cargo de Agro Rural, implica un desplazamiento significativo de material: 17,805 kits veterinarios, 11,700 kits de semillas de pastos cultivados, 2,500 kits de aplicación foliar y 900 kits de conservación de forraje. A ello se suma la instalación de 3,766 cobertizos para resguardar 451,920 animales y la construcción de 3,290 fitotoldos a fin de proteger cultivos de hortalizas, hierbas aromáticas, medicinales y frutales en zonas por encima de los 3,500 metros sobre el nivel del mar. Se prevé que estas acciones se implementen progresivamente en el primer semestre del año en 429 distritos y 104 provincias.
Llegar de manera efectiva a las zonas andinas, donde se concentran los mayores niveles de pobreza y exclusión, es un imperativo para avanzar en el cierre de brechas y fortalecer la seguridad alimentaria. La protección del pequeño productor frente a los eventos climáticos constituye, en ese sentido, una inversión estratégica en estabilidad económica e inclusión social, al resguardar la base productiva que sostiene buena parte del consumo nacional.
En esa perspectiva, el plan multisectorial representa un paso importante que, como corresponde, deberá ser evaluado y fortalecido por la nueva administración gubernamental, a fin de garantizar la continuidad de sus acciones y la consolidación de resultados en favor de miles de compatriotas que dependen del acompañamiento efectivo del Estado.
Proteger al productor es, en suma, proteger el agro; y resguardar el agro significa cuidar la alimentación y el futuro del país. La prevención, cuando se traduce en intervenciones oportunas y sostenidas, no solo reduce pérdidas, robustece capacidades y abre oportunidades para quienes sustentan, desde las zonas andinas, una parte esencial de la economía nacional y de la mesa de todos los peruanos.








