19 de febrero de 2026

Inseguridad alimentaria fuera del debate electoral: Lima Sur impulsa la agricultura urbana como respuesta al hambre

Inseguridad alimentaria fuera del debate electoral Lima Sur impulsa la agricultura urbana como respuesta al hambre

Mientras el debate político rumbo a las Elecciones Generales 2026 se concentra en la inseguridad ciudadana y la corrupción, una crisis silenciosa sigue fuera del radar del Estado y de los partidos políticos: la inseguridad alimentaria. En Lima Sur, organizaciones sociales y redes de lideresas alzan la voz para exigir que la agricultura urbana forme parte de la agenda pública como una estrategia clave frente al hambre, la crisis climática y la exclusión territorial.

En distritos de la zona austral de Lima, miles de familias enfrentan serias dificultades para acceder a alimentos saludables y suficientes. La combinación de precariedad urbana, falta de áreas verdes, crisis climática y dependencia casi total de alimentos provenientes de otras regiones agrava un escenario que golpea con mayor fuerza a los hogares de menores ingresos.

Ante esta realidad, organizaciones comunitarias han convertido terrenos abandonados y espacios subutilizados en biohuertos productivos. Estas iniciativas no solo generan alimentos frescos, sino que fortalecen la organización vecinal, recuperan áreas degradadas y promueven una relación más sostenible con el entorno.

Biohuertos urbanos funcionan como espacios

Experiencias que transforman barrios y comunidades

En Villa María del Triunfo, comunidades de zonas altas periurbanas como el A.H. Ampliación Comité Cerro Centinela, el A.H. 8 de Diciembre y el A.H. Quebrada Alta de Paraíso han implementado biohuertos que hoy funcionan como pulmones verdes en sectores históricamente excluidos de la planificación urbana.

En Villa El Salvador, vecinas y vecinos del A.H. Sector 9 Grupo 3A lograron, en menos de cuatro meses, transformar un espacio abandonado —antes usado como botadero— en un biohuerto comunitario que produjo alrededor de 50 kilos de hortalizas como berenjenas, rabanitos y beterragas.

Mientras tanto, en San Juan de Miraflores, el biohuerto del Parque Orquídeas de la Fortaleza ha alcanzado una producción de 90 kilos de hortalizas de hojas y frutos, incluso en suelos arenosos y con uso eficiente del agua.

Estas experiencias reducen el gasto familiar, mejoran la dieta diaria, fortalecen la salud mental y promueven prácticas ambientales sostenibles como el compostaje, el manejo fitosanitario sin químicos y el uso de tecnologías adaptadas a suelos difíciles.Jornadas comunitarias de compostaje y

Lideresas que inciden en políticas públicas

El impulso de la agricultura urbana en Lima Sur está liderado principalmente por mujeres organizadas. Redes como la Red de Lideresas por la Acción Climática de Villa María del Triunfo (REDLAC), la Asociación de Redes Ambientales de Villa El Salvador (REDAVES), el Colectivo de Mujeres Trabajando frente al Cambio Climático de San Juan de Miraflores (COMUTRAFRECC) y la Red de Agricultores/as Ecológicos Huertos en Línea han logrado beneficiar a más de 300 familias.

Estas organizaciones no solo producen alimentos saludables, sino que también han incidido políticamente. Han presentado proyectos de ordenanza ante gobiernos locales, logrando la aprobación de normas en San Juan de Miraflores (Ordenanza N.° 492-MSJM) y Villa María del Triunfo (Ordenanza N.° 392-MVMT). Actualmente, mantienen vigilancia ciudadana para su implementación y promueven su extensión al distrito de Villa El Salvador.Jornadas comunitarias de compostaje y

Demandas al Estado

Las organizaciones sociales exigen políticas públicas que fortalezcan la agricultura urbana y agroecológica, incluyendo la promoción de ferias agroecológicas, acceso sostenible al agua, asistencia técnica especializada, infraestructura adecuada, consolidación de la cadena de valor agroecológica y mayor participación ciudadana.

Para las lideresas, la agricultura urbana no es una acción aislada, sino una estrategia integral para garantizar el derecho a la alimentación, enfrentar el cambio climático y construir ciudades más justas y resilientes.

Una crisis alimentaria que ya está aquí

Según la FAO, el 51 % de los hogares peruanos vive algún nivel de inseguridad alimentaria, y solo el 13,6 % de la población consume la cantidad de frutas y verduras recomendada por la Organización Mundial de la Salud. La seguridad alimentaria no se limita a comer tres veces al día, sino a acceder de manera estable a alimentos frescos, nutritivos e inocuos.

El cambio climático agrava esta situación. Perú, responsable de apenas el 0,4 % de las emisiones globales, ha perdido más del 53 % de sus glaciares en los últimos 50 años, comprometiendo la disponibilidad futura de agua. Eventos extremos como el ciclón Yaku y El Niño han generado pérdidas millonarias y destruido miles de hectáreas de cultivos.Vista general de un biohuerto

En Lima Metropolitana, que depende en un 98 % de alimentos producidos fuera de la ciudad, el impacto es aún mayor. Según el Banco Central de Reserva del Perú, las familias más vulnerables destinan hasta la mitad de sus gastos solo a la compra de alimentos, y muchas se ven obligadas a saltarse comidas.

Alimentación como derecho y política pública pendiente

Las organizaciones de Lima Sur sostienen que la agricultura urbana agroecológica ya está demostrando su potencial para garantizar el derecho a la alimentación, proteger el ambiente y fortalecer el tejido social. Sin embargo, advierten que sin un compromiso real del Estado, los gobiernos locales y los partidos políticos, estas experiencias seguirán dependiendo únicamente del esfuerzo comunitario.

En un contexto electoral, la demanda es clara: incorporar la agricultura urbana en la agenda pública no es una opción, sino una necesidad urgente frente al hambre, la crisis climática y la desigualdad urbana.

Suscríbase al boleín

Nuestro directorio especializado

Auspiciadores







Contáctanos

Email: publicidad@dipromin.com

M. 955 059 720