30 de septiembre de 2026

El cacao cambia la forma de producir en Perú y lidera una transformación del campo

El cacao cambia la forma de producir en Perú y lidera una transformación del campo

El cacao se convirtió en el principal cultivo asociado al avance de la agricultura regenerativa en Perú: participa en el 48% de las iniciativas identificadas en un relevamiento nacional que contabiliza 31 proyectos distribuidos en 20 regiones. El movimiento adquiere una dimensión económica particular por el peso que alcanzó esta cadena: en 2025 el país produjo 172.500 toneladas de cacao y las exportaciones de cacao y derivados llegaron a US$1.619 millones, mientras productores y organizaciones avanzan con sistemas que buscan recuperar suelos, conservar agua y producir sin ampliar la frontera agrícola.

El mapa fue presentado durante un foro organizado por el Centro Internacional de la Papa (CIP), donde se analizaron las experiencias de agricultura regenerativa que funcionan en el país. El relevamiento muestra una expansión territorial considerable: las 31 iniciativas alcanzan 20 regiones, aunque su distribución es desigual. San Martín encabeza la lista con nueve proyectos, seguida por Cajamarca y Ucayali con cinco cada una y Piura con cuatro. Amazonas, Junín, Lambayeque y Huánuco registran tres iniciativas por región.

La importancia del cacao sobresale incluso frente a otras actividades agrícolas relevantes. Mientras concentra 48% de las iniciativas mapeadas, el café participa en el 29% y la ganadería en el 19%. La palma aceitera aparece en el 13% de las experiencias, mientras también existen proyectos relacionados con banano, papa, granos andinos, algodón, madera, caña de azúcar, camu camu, arroz y ají. Los porcentajes corresponden a presencia en iniciativas y no deben interpretarse como participación sobre la superficie agrícola total del país.

La agricultura regenerativa busca modificar una de las formas tradicionales de medir el resultado agrícola. El rendimiento por hectárea y la rentabilidad continúan siendo variables centrales, pero se incorpora la capacidad del sistema productivo para mantener o recuperar suelo, agua y biodiversidad. Entre las herramientas aparecen sistemas agroforestales, diversificación de cultivos, recuperación de pastizales, manejo eficiente del agua y prácticas destinadas a reducir la degradación de los recursos utilizados para producir.

El avance de estas prácticas ocurre mientras el cacao gana peso dentro de la economía agrícola peruana. Datos oficiales del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo indican que las exportaciones de cacao y derivados alcanzaron US$1.619 millones en 2025, un crecimiento del 26%, con ventas hacia más de 70 mercados. Perú se ubicó además como el segundo exportador latinoamericano de cacao en grano y sexto a escala mundial, según la información difundida por el organismo.

La producción también avanzó. El Ministerio de la Producción informó que Perú obtuvo 172.500 toneladas en 2025, un 5,7% más que el año anterior. El organismo estimó además que la cadena productiva del cacao genera más de 1,3 millones de empleos directos. Por su parte, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego señala que la actividad constituye el sustento de más de 100.000 familias distribuidas en 16 regiones, mostrando el alcance territorial que tiene cualquier modificación en los sistemas de producción del cultivo.

Buena parte de las experiencias regenerativas vinculadas con cacao están relacionadas con sistemas agroforestales, donde el cultivo comparte el espacio con árboles y otras especies. El objetivo no es simplemente incorporar vegetación a la parcela, sino aprovechar interacciones que pueden contribuir a conservar el suelo, diversificar la producción y reducir determinados riesgos ambientales. Este tipo de sistemas tiene especial relevancia en zonas amazónicas, donde la expansión agrícola está directamente relacionada con la discusión sobre conservación de bosques.

Ucayali ofrece uno de los ejemplos relevados: allí existen trabajos con cacao y palma aceitera orientados a producir sin avanzar sobre nuevas áreas de bosque. Durante 2026, el Ministerio del Ambiente también presentó 12 iniciativas de cacao sostenible de Amazonas, San Martín, Cajamarca, Junín, Cusco y Madre de Dios, vinculadas con conservación de bosques y oportunidades comerciales para organizaciones de productores.

La agricultura regenerativa no utiliza una receta idéntica para todo Perú. Las herramientas cambian de acuerdo con el cultivo, el clima y las condiciones productivas de cada territorio. En Piura, por ejemplo, existen experiencias destinadas a recuperar la calidad del suelo mediante biochar en banano y arroz. En Ocongate, Cusco, el trabajo se concentra en ganadería de alpacas, recuperación de pastizales y cosecha de agua. En las regiones amazónicas adquieren mayor importancia los sistemas agroforestales y la producción sin deforestación.

El agua aparece como otra pieza del modelo. La conservación de fuentes y una utilización más eficiente del recurso forman parte de los principios relevados, junto con la diversificación de los sistemas agrícolas. Reducir la dependencia de grandes monocultivos mediante combinaciones productivas puede disminuir determinados riesgos climáticos, aunque la viabilidad de estos esquemas también depende de que el productor encuentre rentabilidad, acceso a mercados y condiciones financieras que permitan sostener las prácticas en el tiempo.

Ese componente económico será decisivo para determinar hasta dónde puede extenderse el modelo. El relevamiento señala que pasar de proyectos individuales a una transformación de mayor escala requerirá asistencia técnica, financiamiento e incentivos. Actualmente, San Martín concentra nueve iniciativas y se ubica como el principal núcleo territorial, mientras Áncash, Huancavelica y Moquegua todavía no registraban proyectos dentro del mapa presentado.

El cacao llega a esta etapa con una posición comercial considerablemente más fuerte que años atrás. Sus exportaciones y derivados pasaron de US$304 millones en 2021 a US$1.619 millones en 2025, según cifras oficiales. Con casi la mitad de las iniciativas regenerativas relevadas vinculadas a esta cadena, el próximo paso será determinar cuánto de estas experiencias puede trasladarse a mayor escala sin perder productividad ni rentabilidad, especialmente entre las miles de familias que dependen del cultivo en la Amazonía peruana.

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