La caficultura mundial mira con preocupación hacia 2027. La combinación de la bianualidad del cultivo, la variabilidad climática y los posibles efectos de El Niño global podría modificar significativamente la producción y provocar nuevos movimientos extremos en los precios internacionales del café.
El Midagri prepara un primer paquete de intervenciones para reducir el riesgo de desbordes y proteger a pequeños productores. Las acciones se concentrarán en Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash, Lima, Ica y Arequipa.
Geni Fundes Buleje, gerente general de Central Café y Cacao del Perú, advierte que los próximos meses serán determinantes. En el caso peruano, uno de los principales factores será el comportamiento de las lluvias durante agosto, septiembre y octubre, meses críticos para la floración de los cafetales.
Si las principales zonas productoras no reciben suficiente humedad, las flores podrían no cuajar adecuadamente, lo que reduciría el potencial productivo de la campaña 2027. El escenario preocupa aún más debido a que, según Fundes, este año ya se registra una producción baja a nivel nacional.
A este panorama se suma el incremento de las temperaturas y el riesgo de una mayor incidencia de la roya amarilla, una de las enfermedades más dañinas para el café. Las condiciones climáticas pueden favorecer su propagación y afectar directamente el rendimiento de las plantaciones. El Perú ya atravesó una grave crisis por la roya en 2013, que ocasionó importantes pérdidas productivas y económicas.
El comportamiento de Brasil será determinante para el mercado internacional. Una nueva sequía en sus principales regiones productoras podría reducir significativamente la cosecha y generar una mayor restricción de la oferta mundial.
Si los problemas climáticos brasileños coinciden con dificultades productivas en Vietnam y otros países cafetaleros, la presión sobre el mercado podría intensificarse.
“En este escenario, los precios del café en la Bolsa de Nueva York podrían alcanzar nuevos récords históricos, prolongando la tendencia de alta volatilidad registrada durante los últimos años”, señala Fundes.
El mercado ya vivió un escenario excepcional durante 2025, cuando los futuros del café arábica alcanzaron niveles históricos, impulsados por la preocupación sobre la disponibilidad del grano y las condiciones climáticas en los principales países productores.
Sin embargo, existe un escenario completamente opuesto. Si Brasil recibe lluvias favorables durante la floración y posteriormente mantiene condiciones adecuadas de humedad y temperatura, el país podría encaminarse hacia una súper cosecha en 2027.
Una recuperación significativa de la producción brasileña incrementaría la disponibilidad mundial de café y podría cambiar rápidamente las expectativas del mercado. Si Vietnam y otros grandes productores también mantienen buenos niveles de producción, las cotizaciones internacionales podrían registrar una fuerte corrección a la baja.
De esta manera, el clima podría llevar al mercado hacia dos extremos: una oferta restringida que impulse nuevamente los precios a máximos históricos o una recuperación productiva que genere una caída importante de las cotizaciones.
Para Fundes, este escenario confirma que el cambio climático dejó de ser una amenaza futura y se ha convertido en una variable que influye directamente en la producción, los costos y los precios del café.
Brasil y Vietnam, los dos mayores productores mundiales, han enfrentado episodios climáticos que han repercutido en las cosechas y provocado fuertes movimientos en las cotizaciones internacionales.
Para los productores, además, un precio elevado no necesariamente significa mayores ingresos. Una menor cosecha supone menos volumen disponible para comercializar, mientras que las condiciones climáticas adversas pueden incrementar los costos de producción y los riesgos económicos de las familias cafetaleras.
Frente a este panorama, la adaptación será fundamental. Los sistemas agroforestales, el uso de variedades adecuadas, el manejo eficiente del agua, la conservación de los suelos, la nutrición de las plantas, la renovación de cafetales y una mayor vigilancia fitosanitaria serán claves para proteger la producción.
El 2027 podría convertirse en un año de precios históricos o, por el contrario, en el año de una importante recuperación de la oferta mundial. Buena parte del desenlace dependerá de lo que ocurra con las lluvias y las temperaturas durante los próximos meses.








