La próxima vez que alguien levante una cerveza para brindar, probablemente no piense en el campo, en los agricultores o en el grano que hizo posible esa bebida. Sin embargo, detrás de cada vaso existe un ingrediente esencial: la cebada maltera.
La XVII edición del Salón del Cacao y Chocolate Internacional se realizará del 16 al 19 de julio en el Centro de Convenciones de Lima. Habrá más de 200 expositores, concursos nacionales, ruedas de negocios y actividades para toda la familia.
Y ahora, por primera vez, ese ingrediente comienza a tener identidad peruana.
Después de varios años de investigación desarrollada junto con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) y el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), se logró desarrollar la primera cebada maltera 100% peruana, un hito que podría cambiar el panorama de la industria cervecera nacional. Y hoy, 24 de junio, en el Día del Campesino, hay una buena razón para reconocer y celebrar. Pero vamos por partes.
¿Por qué no cualquier cebada sirve para hacer cerveza?
Aunque muchas personas creen que toda cebada puede utilizarse para elaborar cerveza, la realidad es muy distinta. La cebada destinada al malteado debe cumplir estrictos requisitos técnicos.
«La cebada maltera es el punto de partida de una gran cerveza. No cualquier cebada puede convertirse en malta: debe cumplir exigentes estándares de calidad que garanticen un proceso cervecero eficiente y una cerveza consistente en sabor, aroma y calidad», explican desde Backus.
Los especialistas señalan que un grano apto para malteado debe superar más de veinte parámetros de evaluación. Entre ellos destacan el contenido adecuado de proteína, uniformidad de tamaño, buena densidad, baja humedad y ausencia de impurezas.
«Cada uno de estos factores influye directamente en la calidad de la malta y permite asegurar un proceso cervecero eficiente y un producto final con los más altos estándares», comenta Jean Carlo Martínez, director de Sostenibilidad y Compras de Backus.

Durante décadas, la producción de cebada maltera de calidad industrial fue vista como un desafío para el agro nacional. Sin embargo, los recientes resultados muestran un escenario diferente.
“Los resultados obtenidos hasta la fecha muestran que el Perú cuenta con condiciones favorables para el desarrollo de cebada maltera de calidad, abriendo nuevas oportunidades para el fortalecimiento de esta cadena productiva en el país.”
La geografía peruana juega a favor. Las condiciones climáticas de la sierra, con lluvias durante el desarrollo del cultivo y clima seco en la cosecha, permiten obtener granos de alta calidad. Además, algunas zonas costeras también han mostrado resultados prometedores.
Junín y Lima lideran los avances
Hasta el momento, los ensayos agrícolas se han desarrollado en Junín, Lima, Huancavelica y Ayacucho.
«Los mejores resultados se han obtenido en Junín y Lima, donde seguimos fortaleciendo el trabajo con productores locales para consolidar este nuevo cultivo», indican.
Estos pilotos buscan sentar las bases de una futura cadena de abastecimiento local capaz de atender la demanda de la industria cervecera con materia prima producida en el país.
Una oportunidad para los agricultores
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su impacto potencial en el agro peruano.
La iniciativa trabaja principalmente con pequeños y medianos productores interesados en diversificar sus cultivos y acceder a mercados de mayor valor agregado.

«La variedad desarrollada por Backus puede alcanzar hasta tres veces el rendimiento promedio nacional y completar su ciclo en aproximadamente 120 días, lo que mejora la productividad y reduce la exposición a riesgos climáticos», explican.
El acompañamiento no se limita a la compra del grano. A través del programa Herederos del Campo, cerca de mil agricultores reciben capacitación, asistencia técnica y herramientas para mejorar su competitividad.

El desafío del cambio climático
Como ocurre con otros cultivos, la cebada maltera enfrenta amenazas asociadas al cambio climático, especialmente sequías y heladas.
Frente a ello, la nueva variedad desarrollada presenta una ventaja importante: su ciclo agrícola es considerablemente más corto que el de las variedades tradicionales.
«La variedad de cebada maltera desarrollada tiene un ciclo de aproximadamente 120 días, significativamente menor que el de variedades tradicionales, lo que reduce su exposición a eventos climáticos extremos como sequías o heladas», destacan.
¿Puede la cebada peruana construir una identidad propia?
Uno de los aspectos más interesantes de este desarrollo es la posibilidad de seguir fortaleciendo la presencia de ingredientes agrícolas peruanos en cadenas de valor de mayor sofisticación.
“El Perú ya ha demostrado que cuenta con condiciones excepcionales para desarrollar cultivos de alta calidad y generar reconocimiento en distintas categorías agrícolas. La cebada maltera representa una oportunidad para continuar explorando ese potencial y seguir impulsando la innovación en el agro nacional”, señalan desde Backus.
Si bien aún queda camino por recorrer, los avances alcanzados hasta ahora permiten seguir generando conocimiento sobre el cultivo y evaluando nuevas oportunidades para su desarrollo en distintas regiones del país.
“Los resultados obtenidos demuestran que es posible producir cebada maltera con estándares de calidad adecuados para la industria cervecera. Nuestro objetivo es continuar trabajando junto a aliados estratégicos y productores locales para fortalecer una cadena de valor cada vez más local y contribuir al desarrollo sostenible del agro peruano”, concluyen.








