4 de agosto de 2026

Salinización del agua y estrés hídrico frenan la agricultura en Quilca

Salinización del agua y estrés hídrico frenan la agricultura en Quilca

La Universidad San Pablo presentó un informe sobre el impacto de la filtración salina en el distrito de Quilca, en Camaná. Este proyecto fue parte de la iniciativa GIPE (Global Intercultural Project Experience) que reunió a estudiantes de Arequipa, Alemania, Namibia e Indonesia para la elaboración de este estudio. Este incluye propuestas de modelos de negocios alternativos para los agricultores de la zona y una aplicación para monitorear la cuenca.

Según Benigno Sanz, coordinador del proyecto por parte de la UCSP, el agua de la cuenca se volvió salina y dura. Al unirse con los abonos, forma complejos insolubles que impiden la absorción de nutrientes e inhabilitan los terrenos. Yesenia Condori, la alcaldesa de Quilca, indicó que la problemática inició en los años 80 tras los embalses de Majes Siguas y el lavado de terrenos altos que derivaron desagües a la cuenca. Esta situación dejó las tierras agrícolas inactivas entre 15 y 20 años. Actualmente, la filtración de sal en las tierras afecta a entre 200 y 250 familias que resultan perjudicadas cada año.

La crisis ambiental provocó una migración de la población agrícola hacia la pesca y otras labores. Hoy, cerca del 80% de los habitantes se dedica a las tareas pesqueras, pues la pérdida de calidad del agua y del suelo redujo la diversidad de cultivos. A su vez, los agricultores ahora solo logran sembrar hasta tres productos por las características del suelo. Además, el sector afrontó un alto costo económico por la compra de agua en cisternas para el consumo humano. Los pobladores pagan hasta 12 soles por cada cilindro.

El estudio de cuatro meses identificó niveles elevados de salinización en las partes bajas del valle por el contacto con agua de mar. También halló contaminantes derivados del uso de agroquímicos. Estos factores redujeron el rendimiento de los campos y causaron pérdidas económicas en las inversiones de siembra.

Sanz aclaró que todo el valle de Quilca opera como una zona no regulada dentro de la cuenca Quilca-Vítor-Chili. El recurso hídrico se reparte únicamente por estimaciones de caudal y tiempo de riego; además, las acequias y los conductos no disponen de aforos claros para medir el agua con precisión. Por ello, el sistema de distribución carece de eficiencia y hace complejo hacer una estimación exacta de cuánto porcentaje del agua es afectado por la salinización.

El proyecto de la UCSP también incluye la implementación de un aplicativo tecnológico para monitorear la cuenca. Personal de la municipalidad de Quilca designado recibirá seis meses de capacitación constante. El objetivo apunta a que la entidad administre la herramienta de forma totalmente independiente y pueda conocer a detalle la calidad del agua.

Suscríbase al boleín

Nuestro directorio especializado

Auspiciadores







Contáctanos

Email: publicidad@dipromin.com

M. 955 059 720