febrero 23, 2024

Conoce la importancia del microbioma para la inocuidad alimentaria, los suelos y la nutrición

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Todos los datos empíricos sugieren que el microbioma, un concepto incipiente que se refiere a los complejos ecosistemas compuestos por bacterias y otros microorganismos, resulta extremadamente valioso para explicar asuntos relacionados con la salud de los seres humanos, de las plantas y del planeta.

A fin de contribuir al debate científico, y de estimular y orientar más debates al respecto, expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han producido cuatro nuevas publicaciones, una de ellas centrada en la salud del suelo, y tres revisiones científicas sobre la manera en que los microplásticos y los residuos de plaguicidas y medicamentos veterinarios pueden repercutir en la inocuidad de nuestro suministro alimentario.

“Las revisiones relativas a los plaguicidas y medicamentos veterinarios, así como a los microplásticos, demuestran que, desde una perspectiva metodológica, resta mucho por hacer para reforzar y sistematizar la manera en que se estructura la investigación con miras a que este prometedor campo pueda integrarse efectivamente en la forma en que determinamos nuestras normas alimentarias”, afirmó la Sra. Catherine Bessy, oficial superior de inocuidad alimentaria de la FAO.

En términos generales, un microbioma consiste en una comunidad de bacterias, hongos, archaea y otros microorganismos y su “teatro de operaciones”, que incluye sus interacciones entre sí y con sus respectivos entornos.

Existen microbiomas en todos los ecosistemas y en las plantas, los animales, los suelos, los bosques, los océanos y, factor importante, en los seres humanos. Los microbiomas varían enormemente entre unos y otros en cuanto a su composición y funciones, así como a lo largo del espacio y el tiempo.

No obstante, la investigación, con la ayuda de los adelantos tecnológicos en secuenciación genómica, apunta a determinadas pautas amplias que pueden correlacionarse con la salud o la disfunción de sus huéspedes y los ecosistemas en los que habitan.

Un corpus creciente de datos empíricos sugiere que el microbioma intestinal puede estar relacionado con muchas consecuencias en materia de salud y nutrición, tales como el retraso del crecimiento, la obesidad y el sobrepeso, las funciones cognitivas y las funciones inmunológicas, entre otros.

Resulta difícil establecer una causalidad, principalmente dado que se desconocen aún muchos dominios y funciones de la microbiota en un hábitat o intestino determinados. Una idea común que surge de los nuevos informes de la FAO es que la investigación relativa al microbioma requiere un marco más armonizado.

Residuos de plaguicidas

Si bien la FAO, trabajando junto a la Organización Mundial de la Salud, ha llevado a cabo en los últimos 60 años una amplia labor normativa acerca de los riesgos que los residuos de los plaguicidas plantean para la salud humana y de los cultivos, poco se sabe acerca de los efectos de la exposición a largo plazo a niveles de dosis más bajos en el microbioma intestinal y la salud.

Los expertos de la FAO han hecho una revisión sistemática de la labor científica reciente sobre este tema, titulada The impact of pesticide residues on the gut microbiome and human health (Efectos de los residuos de plaguicidas en el microbioma intestinal y la salud humana).

Hasta ahora, se han incluido solo unos pocos plaguicidas en la investigación sobre el microbioma, y en la mayoría de los estudios se han seleccionado ingredientes controvertidos, tales como el glifosato y el clorpirifos, en los que se centran extensas secciones del informe de la FAO.

Aunque la exposición a plaguicidas en modelos con roedores ha ocasionado alternaciones del microbioma intestinal y la homeóstasis de los animales, la demostración de causalidad ha sido hasta ahora limitada, frecuentemente debido al diseño de los experimentos.

Uno de los motivos es que hay aspectos esenciales del microbioma que aún no comprendemos o que incluso desconocemos. Miles de especies de microbios recién identificadas no tienen todavía un nombre y siguen sin conocerse las vías metabólicas de la mayor parte de lo que se encuentra en los metagenomas fecales, un instrumento empírico fundamental.

Además, hasta ahora prácticamente no se ha prestado atención a la forma en que los microorganismos no bacterianos, como los virus, se ven afectados por la exposición a plaguicidas o la manera en que contribuyen a las interacciones entre el microbioma y el huésped.

Definir qué constituye un microbioma saludable sería un buen paso adelante, aunque presenta sus dificultades, dado que este se conforma en función de múltiples factores, como los hábitos alimentarios y las condiciones ambientales.

A fin de centrar la atención en el microbioma, es necesario ampliar el análisis más allá de los ingredientes de los plaguicidas a fin de considerar otros coformulantes incluidos en los productos comerciales, así como la repercusión de los efectos acumulativos y combinados en casos prácticos, como el uso común de diferentes plaguicidas en el mismo cultivo.

Microplásticos

Las partículas de microplásticos son contaminantes ubicuos cuyos posibles efectos en los microbiomas intestinales aún no se han estudiado suficientemente, aunque se han llevado a cabo algunas investigaciones en animales acuáticos, y se ha demostrado que afectan a las comunidades microbianas de los suelos de maneras que pueden en algún momento afectar a redes alimentarias completas. También es motivo de preocupación el hecho de que las partículas minúsculas de plástico pueden absorber otros contaminantes en su superficie y hospedar biofilms, que actúan como portadores de vectores patógenos y resistencia a los antimicrobianos.

En la publicación titulada The impact of microplastics on the gut microbiome and health – A food safety perspective (Efectos de los microplásticos en el microbioma intestinal y la salud desde la perspectiva de la inocuidad alimentaria), los expertos de la FAO observan que los datos científicos de este campo se encuentran aún en sus albores, señalan lagunas de conocimientos e indican el tipo de investigación que se requiere con miras a contribuir a evaluaciones de riesgos y decisiones reglamentarias más sólidas.

Residuos de medicamentos veterinarios

Hay estudios que han determinado que alrededor de las dos terceras partes de los productos farmacéuticos de ingestión oral para seres humanos son metabolizadas por al menos una cepa de bacterias intestinales y que la tasa de transferencia de genes en la microbiota intestinal es 25 veces más alta que en otros entornos.

Por ello, los medicamentos son de especial interés. Sin embargo, el alcance de la mayoría de los estudios en los que se evalúan sus efectos es de orden clínico, lo que resulta inadecuado para evaluar los efectos de los residuos de los medicamentos veterinarios, que pueden acumularse debido a la exposición crónica a niveles mucho más bajos que aquellos utilizados en los tratamientos preventivos o terapéuticos.

En la publicación The impact of veterinary drug residues on the gut microbiome and human health (Efectos de los residuos de medicamentos veterinarios en el microbioma intestinal y la salud humana), los expertos de la FAO describen las maneras en que la investigación futura puede hacerse más sistemática, haciendo hincapié en que se requieren más estudios longitudinales y una definición y validación de biomarcadores relacionados con el microbioma, así como en que es necesario centrar la atención en determinar la causalidad, entre otros temas.

Suelos

En otro estudio, publicado en Nature Communications, el Sr. Ronald Vargas, experto en suelos de la FAO y secretario de la Alianza mundial sobre los suelos, pide que se reconozca concretamente que los microbiomas de los suelos deben considerarse de manera explícita a fin de lograr los objetivos del enfoque de “Una sola salud”.

Los microbiomas saludables de los suelos son un importante factor que apoya la seguridad alimentaria mundial. Aquellos con una baja diversidad, no obstante, se han relacionado con la transferencia del agente causal de la fiebre tifoidea a plantas, frutas comestibles y semillas.

Resulta complejo comprender los microbiomas de los suelos, dado que mientras que los microbiomas intestinales son hospedados por organismos biológicos específicos, como las personas, cuya salud se puede monitorear, el suelo es un hábitat para muchas microbiotas que actúan como un continuo de funciones, respuestas y resiliencia en interacción.

El Sr. Vargas y sus coautores proponen una hoja de ruta de cinco pasos para incluir los microbiomas de los suelos en los marcos del enfoque de “Una sola salud”. Fundamentalmente, resulta esencial contar con una red de centros de conocimientos para recopilar, almacenar e integrar los datos sobre el microbioma de los suelos, entre ellos los datos relacionados con patógenos humanos, contaminantes y resistencia a los antimicrobianos.

La Alianza mundial sobre los suelos, albergada por la FAO, podría actuar como columna vertebral de esos centros y, entre otras tareas, podría ayudar a reunir los conjuntos de datos actualmente fragmentados generados por un enorme aumento en el último decenio.

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