La coordinación fue encabezada por el subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, quien lideró un Comité Sectorial de Emergencia junto a directores de servicios del Minagri con el objetivo de preparar medidas de respuesta y recuperación frente a potenciales impactos asociados a lluvias intensas, inundaciones, daños productivos, afectación animal e interrupciones de infraestructura crítica.
Durante la instancia, Venezian presentó un protocolo elaborado por la Unidad de Gestión de Riesgo de Desastres Agrícolas (UGRA), documento que entrega orientaciones operativas destinadas a anticipar y enfrentar escenarios climáticos adversos vinculados al comportamiento de El Niño.
La reunión se desarrolló en un contexto preventivo por las condiciones climáticas proyectadas para los próximos meses. Según la información presentada durante la jornada, el pronóstico climático para el trimestre junio-julio-agosto muestra una alta probabilidad de temperaturas máximas sobre lo normal desde la zona norte hasta parte importante de la zona centro-sur del país.
El encuentro contó con la exposición del investigador meteorológico de la Dirección Meteorológica de Chile, Álvaro Constanzo Gatica, quien explicó que “hasta ahora es que es un fenómeno que está bajo vigilancia, no solamente por centros internacionales, sino también por la Dirección Meteorológica de Chile. Somos responsables de entregar esta información respecto de las predicciones esperadas para el próximo trimestre, considerando además que existen otros modos de variabilidad que también influyen en el clima regional”.
El investigador sostuvo que “cuando se considera la información de este fenómeno y otros, nuestra proyección esperada para el próximo trimestre indica condiciones normales a sobre lo normal para la precipitación estacional desde la Región de Coquimbo hasta la Región de Magallanes. Hay ciertos focos donde existe una mayor probabilidad y, por lo tanto, es categórico esperar condiciones sobre lo normal, principalmente en la zona costera de las regiones del Biobío, La Araucanía y Los Lagos, además de la parte sur de las regiones de Atacama y Coquimbo”.
Sectores comprendidos entre Arica y parte de la Región Metropolitana presentan hasta un 70% de probabilidad de temperaturas sobre lo normal. En regiones del centro del país, incluyendo Valparaíso, Santiago y zonas cercanas a Concepción, el pronóstico mantiene un 65% de probabilidad de temperaturas superiores a los rangos históricos.
Más al sur, entre Puerto Montt y zonas australes, el escenario aparece más variable, con probabilidades compartidas entre condiciones normales y sobre lo normal, mientras sectores extremos del sur presentan escenarios de incertidumbre climática y ausencia de pronóstico definido.
El mapa climático presentado corresponde a proyecciones de temperatura máxima elaboradas a partir de modelos de la Dirección Meteorológica de Chile y CR2-MET, herramientas utilizadas para monitorear tendencias atmosféricas y anomalías térmicas en el territorio nacional.
Desde CONAF, la directora Aida Baldini, dijo que “desde el punto de vista de la institución, aprovechamos de hacer inmediatamente un llamado a los agricultores y a las personas del mundo rural para que, posterior a estas lluvias, por favor hagan limpieza de los pastos, los mantengan cortos y realicen cortafuegos, porque normalmente, después de episodios de El Niño, tenemos grandes incendios forestales, y eso es lo que queremos evitar”.
Por su parte, el director ejecutivo de CIREN, Álvaro Eyzaguirre, señaló que “esta es una gran oportunidad apoyar al Ministerio de Agricultura con todos los datos que manejamos. Nosotros tenemos todo Chile mapeado: curvas de nivel, distintos perfiles y clases de suelo, información sobre cultivos y catastros”.
Aunque El Niño suele asociarse principalmente a lluvias intensas en la zona centro-sur de Chile, especialistas advierten que también puede provocar alteraciones térmicas relevantes, afectando ciclos productivos, disponibilidad hídrica, sanidad vegetal y manejo ganadero.
Dentro del sector agrícola existe especial preocupación por eventuales episodios de precipitaciones concentradas, crecidas de ríos, anegamientos y daños en infraestructura de riego y caminos rurales, fenómenos que históricamente han generado importantes pérdidas económicas durante eventos de El Niño anteriores.
Las autoridades también monitorean posibles impactos sobre frutales, hortalizas y cultivos sensibles a cambios bruscos de temperatura y humedad, especialmente considerando que el exceso de lluvias puede favorecer enfermedades fungosas, afectar floraciones y dificultar labores de cosecha y logística agrícola.
El protocolo presentado por UGRA busca precisamente fortalecer la capacidad de anticipación de productores y servicios públicos frente a escenarios extremos, coordinando acciones preventivas en materia de monitoreo, comunicación de riesgos, protección animal, manejo hídrico y continuidad operacional.
Desde el Ministerio de Agricultura señalaron que el trabajo conjunto con servicios técnicos y organismos regionales será clave para reducir vulnerabilidades y mejorar la resiliencia del sector frente a un escenario climático cada vez más variable y extremo debido al cambio climático.
El comité también reafirmó la necesidad de fortalecer la preparación territorial y acelerar estrategias de adaptación para la agricultura chilena, particularmente en un contexto donde eventos meteorológicos intensos se han vuelto más frecuentes durante los últimos años.








